Lo que realmente dijo Jesús es que no vino a abolir la Ley sino a cumplirla cabalmente. Él la cumplió cabalmente y así perdió valor.
Ejemplo: La ley dice que yo debo servir en el ejército de mi país por dos años. Pero el presidente dice que no debo hacerlo. ¿Deroga la ley? No. La cumple al pie de la letra. Él se enrola en mi lugar por dos años. Así la ley ya deja de afectarme, porque fue cumplida.
La Ley de Moisés servía para que una persona entre en paz con Dios, la mantenga y eventualmente la restaure. Y la ley preveía que otro la cumpla por ti. El cordero que se sacrificaba es un ejemplo de esa transferencia. Por Ley, tu pecado era pagado con tu muerte; pero se permitía la expiación. Así, Cristo nos libera de la Ley, no por abolirla sino por darle cumplimiento.
Jesús cumplió cada uno de los requisitos de la Ley, hasta el más mínimo, y luego se ofreció como muerte expiatoria.
Carta del Espíritu Santo a los cristianos gentiles referente a qué debe observarse respecto de la Ley de Moisés. Hechos 15:23-29
“Los apóstoles y los ancianos y los hermanos, a los hermanos de entre los gentiles que están en Antioquía, en Siria y en Cilicia, salud. Por cuanto hemos oído que algunos que han salido de nosotros, a los cuales no dimos orden, os han inquietado con palabras, perturbando vuestras almas, mandando circuncidaros y guardar la ley, nos ha parecido bien, habiendo llegado a un acuerdo, elegir varones y enviarlos a vosotros con nuestros amados Bernabé y Pablo, hombres que han expuesto su vida por el nombre de nuestro Señor Jesucristo. Así que enviamos a Judas y a Silas, los cuales también de palabra os harán saber lo mismo. Porque ha parecido bien al Espíritu Santo, y a nosotros, no imponeros ninguna carga más que estas cosas necesarias: que os abstengáis de lo sacrificado a ídolos, de sangre, de ahogado y de fornicación; de las cuales cosas si os guardareis, bien haréis. Pasadlo bien”.
Nótese que lo que ha motivado esta carta a los cristianos gentiles es que algunos los inquietaban y perturbaban mandando que se circuncidaran y que guardaran la Ley de Moisés. Con esto ya empezamos a vislumbrar que el mandato a guardar la Ley de Moisés es incorrecto, y que quienes así lo enseñaban y aún enseñan, no lo hacen en la autoridad apostólica.
En reacción a esta falsa demanda de guardar la Ley de Moisés, los apóstoles envían esta carta que tiene doble autoridad de parte del Espíritu Santo. Tiene la autoridad del Espíritu Santo por estar contenida en un libro inspirado por el Espíritu Santo. Pero además, la carta en sí contiene aquello que el Espíritu Santo a revelado como correcto y verdadero.
Al Espíritu Santo le ha parecido no imponer ninguna otra carga de la Ley de Moisés, aparte de las que pasa a enumerar. Por tanto, toda otra carga de la Ley de Moisés queda expresamente excluida. La lista de cargas que se nos pueden imponer queda cerrada, y excluye a cualquier otra carga que creamos debería haberse incluido.
Entonces el querer imponer otra carga de la Ley de Moisés, es ir en contra de lo que el Espíritu Santo ha dicho. No debemos ni podemos guardar ninguna otra carga de moisés de las allí mencionadas. No podemos enseñar a diezmar, ni podemos diezmar. Diezmar quedó explícitamente excluido de las cargas de Moisés que los cristianos debemos guardar.
Enseñar a diezmar es rebelarse en contra de la autoridad del Espíritu Santo.